viernes, 29 de junio de 2012

El Origen




La mayoría de los aficionados al mundo de los juegos de mesa y de rol hemos soñado alguna vez con crear nuestro propio juego de mesa y verlo publicado en el mercado, yo soy una de estas personas.

Hace más de cuatro años me surgió la idea de crear mi propio juego de tablero, tras ver una de mis películas favoritas Los Siete Samurais  de Akira Kurosawa, tras hablar con varios compañeros de partidas sobre la idea para tratar de darle algo de trasfondo y un giro argumental empecé a trabajar en mis ratos libres utilizando mis conocimientos de photoshop.

Tras dos meses de trabajo y estar encerrado en el estudio vio la luz la primera maqueta de Asedio un juego de mesa cooperativo que, tras jugar la primera partida, me llevé un chasco impresionante ya que las expectativas no eran las esperadas, era demasiado fácil y no había reto, pero los jugadores me dijeron que había que darle un apretón de tuercas a las reglas.

Mantuve muchas charlas a través de Internet con Kheldar, un gran compañero de juego y amigo, de cómo mejorar el juego, hasta que con su ayuda, y algunas ideas mías, apliqué algunos cambios a las reglas, pero básicamente la idea principal a la hora de crear un juego de mesa es “no hacerle a los jugadores el camino fácil” le quita mucho atractivo. Pero desgraciadamente no tenía motivaciones para continuar con el proyecto ya que la segunda partida estuvo mejor, pero no era lo que buscaba, era entretenido el juego, pero no había tensión (que era una sensación que quería crear en el jugador con este juego de tablero).

Pasó casi un año hasta que volví a retomar Asedio, no sé exactamente porqué me vino a la mente el juego pero una sencilla regla que cambiaba la mecánica del juego hizo que retomara el juego e hiciera una partida de prueba... ¡Y esa regla hizo que el juego fuera lo que andaba buscando!

Varias partidas siguieron a partir de aquella. Me acuerdo perfectamente que en Nochevieja Thunder , otro gran amigo y compañero de juego, me comentó sus buenas impresiones sobre el juego y lo poco que le faltaba para darlo por bueno. Estas palabras me animaron muchísimo a retocarlo.

Meses después decidí crear un juego de cartas, pero esta vez me puse como “regla” ceñirme a los componentes habituales de cualquier juego de “caja pequeña” (los que vienen rondando al precio de 20 € o 25 €). Una noche me puse a comprobar todos los juegos que tenía de dicho tipo y todos tenían el mismo número de cartas: 110. Tendría que ceñirme a dicho requisito. Desechar la idea de un tablero… Pero contadores si que tenía que meter, es un elemento que me encanta, y como no, dados.

Y creando este juego fue cuando me surgió la idea de aventurarme en una editorial de juegos de tablero y de rol, y Leyenda, el Camino del Guerrero, sería el primer juego de este sueño que acaba de dar sus primeros pasos…