La
mayoría de los aficionados al mundo de los juegos de mesa y de rol hemos soñado
alguna vez con crear nuestro propio juego de mesa y verlo publicado en el
mercado, yo soy una de estas personas.
Hace más
de cuatro años me surgió la idea de crear mi propio juego de tablero, tras ver
una de mis películas favoritas Los Siete
Samurais de Akira Kurosawa, tras
hablar con varios compañeros de partidas sobre la idea para tratar de darle
algo de trasfondo y un giro argumental empecé a trabajar en mis ratos libres utilizando
mis conocimientos de photoshop.
Tras
dos meses de trabajo y estar encerrado en el estudio vio la luz la primera
maqueta de Asedio un juego de mesa
cooperativo que, tras jugar la primera partida, me llevé un chasco impresionante
ya que las expectativas no eran las esperadas, era demasiado fácil y no había
reto, pero los jugadores me dijeron que había que darle un apretón de tuercas a
las reglas.
Mantuve
muchas charlas a través de Internet con Kheldar,
un gran compañero de juego y amigo, de cómo mejorar el juego, hasta que con
su ayuda, y algunas ideas mías, apliqué algunos cambios a las reglas, pero básicamente
la idea principal a la hora de crear un juego de mesa es “no hacerle a los
jugadores el camino fácil” le quita mucho atractivo. Pero desgraciadamente no
tenía motivaciones para continuar con el proyecto ya que la segunda partida
estuvo mejor, pero no era lo que buscaba, era entretenido el juego, pero no había
tensión (que era una sensación que quería crear en el jugador con este juego de
tablero).
Pasó
casi un año hasta que volví a retomar Asedio,
no sé exactamente porqué me vino a la mente el juego pero una sencilla regla
que cambiaba la mecánica del juego hizo que retomara el juego e hiciera una
partida de prueba... ¡Y esa regla hizo que el juego fuera lo que andaba
buscando!
Varias
partidas siguieron a partir de aquella. Me acuerdo perfectamente que en
Nochevieja Thunder , otro gran amigo
y compañero de juego, me comentó sus buenas impresiones sobre el juego y lo
poco que le faltaba para darlo por bueno. Estas palabras me animaron muchísimo
a retocarlo.
Meses después
decidí crear un juego de cartas, pero esta vez me puse como “regla” ceñirme a
los componentes habituales de cualquier juego de “caja pequeña” (los que vienen
rondando al precio de 20 € o 25 €). Una noche me puse a comprobar todos los
juegos que tenía de dicho tipo y todos tenían el mismo número de cartas: 110. Tendría
que ceñirme a dicho requisito. Desechar la idea de un tablero… Pero contadores
si que tenía que meter, es un elemento que me encanta, y como no, dados.
Y
creando este juego fue cuando me surgió la idea de aventurarme en una editorial
de juegos de tablero y de rol, y Leyenda, el Camino del Guerrero, sería el
primer juego de este sueño que acaba de dar sus primeros pasos…
